ENFERMEDAD DE SEVER
La enfermedad de Sever se caracteriza por dolor en el talón, sobre todo al realizar actividades físicas ( caminar, correr o saltar) desapareciendo en reposo.
Se conoce también con el nombre de apófisis del calcáneo.
Es una de las causas más frecuentes del dolor en el talón de los niños, especialmente entre los 8 y los 16 años. Suelen caminar ligeramente en puntillas para evitar el impacto en dicha zona. La incidencia es mayor en niños, pero esta aumentando en niñas. En el 60% de los casos el proceso es bilateral.
La enfermedad de Sever se produce porque las áreas donde crecen los huesos, llamadas cartílagos de crecimiento o núcleos de osificación, son relativamente débiles y pueden lesionarse con cierta facilidad. El tendón de Aquiles se une al calcáneo muy cerca de uno de estos núcleos de osificación, en un punto que llamamos apófisis posterior del calcáneo cuando nos referimos a esta patología.
Explicado con palabras simples, el calcáneo es el hueso del talón, y la apófisis posterior una especie de "punta" donde se engancha el tendón de Aquiles. Lo que sucede es que esa "punta" no recibe suficiente sangre y las células mueren. Esto es lo que produce una mayor sensibilidad y dolor en la zona.
Se trata de un proceso benigno y leve, que desaparece cuando se cierra el cartílago de crecimiento. En ningún caso deja secuelas.
TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD DE SEVER
El tratamiento empieza por los padres haciéndoles participes de la patología de su hijo, entendiéndola y sabiendo manejar las quejas de dolor de su hijo, y conociendo que el dolor desaparecerá y no es grave.
En la mayoría de los tratamientos es conservador. No requiere cirugía y debe individualizarse según la edad, el nivel de dolor, la actividad deportiva, la exploración física y la biomecánica del niño.
Las medidas más utilizadas son:
-Reposo relativo en las fases dolorosas.
-Control de la actividad deportivas.
-Hielo local tras el ejercicio.
-Estiramiento de gemelos y sóleo.
-Calzado con mayor amortiguación y evitar el zapato plano.
-Taloneras o plantillas para descargar la tracción del tendón de Aquiles en el calcáneo
-Analgesia o antiinflamación si el especialista lo considera adecuado.
El tratamiento para disminuir los síntomas de la enfermedad de Sever del paciente será el reposo, principalmente deportivo, pero sólo cuando el dolor sea agudo, asociándolo a antiinflamatorios orales y locales como el frio.
La rutina de estiramiento ayudará a que la tracción del tendón de Aquiles sea menor y por tanto el dolor disminuya, evitar por todos los medios el zapato plano, el zapato con tacón aliviará los síntomas.
El uso de plantillas personalizadas será un elemento importante para que biomecánicamente el tendón de Aquiles y la fascia plantar traccionen con menos intensidad del calcáneo, minimizando así el dolor del talón.
Es importante usar el calzado adecuado, es decir evitar por todos los medios el zapato plano, ya que este aumenta la tracción y por tanto la inflamación de los talones
Que sucede si no se trata la enfermedad de sever?.
Si la enfermedad de Sever no se trata adecuadamente, el niño puede desarrollar un dolor persistente en el talón que limita su actividad física habitual y afecta a su calidad de vida. El dolor crónico puede provocar alteraciones en la marcha, sobrecarga de otras estructuras del pie de la extremidad inferior, y evitar la práctica deportiva durante una etapa importante del desarrollo motor.
En casos más avanzados o mal gestionados, el niño puede desarrollar una marcha en equino .
Además la falta de intervención puede aumentar el riesgo de recaídas en cada brote de crecimiento. Por este motivo, aunque es patología benigna y autolimitada, requiere diagnóstico temprano y manejo individualizado para evitar secuelas funcionales a medio plazo.
Esto no significa que vaya a dejar una secuela estructural permanente típica de la edad adulta, pero si puede generar meses de limitación funcional, mala tolerancia al deporte y compensaciones en la marcha que conviene evitar.
¿Cuándo debe revisarlo un especialista?
Es recomendable una valoración especializada cuando:
- El dolor impide hacer deporte con normalidad.
-El niño cojea con frecuencia.
- El problema reaparece una y otra vez.
- El dolor no mejora con reposo relativo.
-Hay dudas sobre el tipo de apoyo o la biomecánica.
-O los padres necesitan pautas concretas y adaptadas al caso.
En consulta no solo se pauta tratamiento, si no que se determina qué factor está manteniendo el cuadro: exceso de carga, retracción del gemelar, mala adaptación del calzado, alteración del apoyo o una combinación de ambas.
Hielo local y medidas antiinflamatorias
El hielo local suele ser una medida útil tras la actividad al final del día, especialmente cuando el niño presenta brotes de dolor después del estiramiento. Ayuda a reducir la irritación local y suele tolerarse bien si se aplica de forma correcta, evitando el contacto directo prolongado con la piel.
En algunos casos, y siempre bajo criterio médico, puede recurrirse a analgésicos o antiinflamatorios para controlar el dolor. No deben entenderse como la solución principal, sino como una ayuda puntual dentro de un plan más amplio que corrija la causa mecánica.
La importancia del calzado
El calzado influye mucho más de lo que parece. Un zapato demasiado plano, muy duro o con escasa capacidad de amortiguación puede aumentar la tensión del sistema aquíleo -calcáneo y agravar los síntomas.
En muchos niños con enfermedad de Sever conviene evitar el calzado plano o excesivamente minimalista durante los periodos dolorosos. Un zapato con cierta elevación posterior, buena sujeción y una amortiguación razonable suele disminuir la tensión sobre el tendón de Aquiles y mejorar la tolerancia a la marcha.
Estiramientos: cuándo ayudan de verdad
Los estiramientos del triceps sural forman parte habitual del tratamiento porque muchos niños con esta patología presentan rigidez gemelar o una limitación funcional que incrementa la tracción sobre el calcáneo.
Ahora bien, no se trata de estirar de cualquier manera, los ejercicios deben ser progresivos, bien explicados y realizados sin provocar dolor intenso. El objetivo no es "forzar" sino mejorar la elasticidad del sistema posterior y disminuir la tensión que llega al talón.
Ejemplo práctico de rutina básica:
El niño puede realizar 2 o 3 series de 20 a 30 segundos por cada estiramiento, una o dos veces al día, siempre sin dolor agudo. Si los ejercicios aumentan claramente las molestias, deben revisarse.


