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viernes, 17 de julio de 2026

OBESIDAD INFANTIL

 

Obesidad en niños


La obesidad en los niños significa tener un peso que es superior al saludable para la estatura de un niño. La obesidad es una afección grave, crónica. Con el tiempo, puede llevar a otros problemas de salud, incluyendo diabetes, enfermedad cardíaca y algunos cánceres.


Causas

Cuando los niños comen más alimento de lo que su cuerpo necesita para la actividad y el crecimiento normales, las calorías adicionales se almacenan en los adipocitos para su uso posterior. Si este patrón continúa con el tiempo, ellos desarrollan más adipocitos y pueden presentar obesidad.

Normalmente, los bebés y los niños pequeños responden a las señales de hambre y llenura, de manera que ellos no consumen más calorías de las que su cuerpo necesita. Sin embargo, los cambios en las últimas décadas en el estilo de vida y las opciones de alimentos han provocado el aumento de la obesidad entre los niños.

Los niños están rodeados de muchas cosas que los llevan fácilmente a comer en exceso y difícilmente a estar activos. Los alimentos que son ricos en contenido de grasa y azúcar a menudo vienen en tamaños de porciones grandes. Estos factores pueden llevar a los niños a ingerir más calorías de las que necesitan antes de que se sientan llenos. Los comerciales de televisión y otros anuncios en pantallas pueden conducir a la elección de alimentos poco saludables. La mayoría de las veces, los alimentos en anuncios dirigidos a los niños son ricos en azúcar, sal o grasas.

Las actividades que implican "tiempo frente a una pantalla" como ver televisión, juegos, mensajes de texto y jugar en la computadora requieren muy poca energía. A menudo toman el lugar de la actividad física saludable. Además, los niños tienden a anhelar los refrigerios poco saludables que ven en los anuncios de televisión.

Otros factores en el ambiente del niño también pueden conducir a la obesidad. La familia, los amigos y el entorno escolar ayudan a moldear la dieta y las opciones de ejercicio del niño. El alimento puede utilizarse como una recompensa o para consolar a un niño. Estos hábitos aprendidos pueden conducir a comer en exceso. Muchas personas tienen dificultad para romper estos hábitos más adelante en la vida.

La genética, las afecciones médicas y los trastornos emocionales también pueden aumentar el riesgo de obesidad para un niño. Los trastornos hormonales o la baja actividad tiroidea y ciertos medicamentos, como los esteroides o los anticonvulsivos, pueden aumentar el apetito de un niño. Con el tiempo, esto incrementa su riesgo de obesidad.

Un enfoque malsano en el hecho de comer, el peso y la imagen corporal pueden llevar a un trastorno alimentario. La obesidad y los trastornos alimentarios a menudo ocurren al mismo tiempo en niñas adolescentes y mujeres adultas jóvenes que pueden estar descontentas con su imagen corporal.

Pruebas y exámenes

Su médico llevará a cabo un examen físico y hará preguntas acerca de la historia clínica, los hábitos alimentarios y la rutina de ejercicios de su hijo.

Se pueden hacer exámenes de sangre para buscar problemas tiroideos o endocrinos. Estas afecciones podrían llevar al aumento de peso.

Los expertos en salud infantil recomiendan que a los niños se les hagan exámenes para la obesidad empezando a la edad de 6 años. El índice de masa corporal (IMC) de su hijo se calcula usando la estatura y el peso. Un proveedor usa una fórmula del IMC diseñada para niños en crecimiento con el fin de calcular la grasa corporal de su hijo. La obesidad se define como un IMC de o por encima del 95to percentil comparado con otros niños y adolescentes de la misma edad y sexo. 

Tratamiento

APOYAR A SU HIJO

El primer paso para ayudar a su hijo a lograr un peso saludable es consultar con el proveedor de su hijo. El médico puede ayudarle a establecer metas saludables para bajar de peso y ayudar con el monitoreo y apoyo.

Trate de lograr que toda la familia se una haciendo cambios de comportamiento saludable. Los planes para bajar de peso en los niños se enfocan en hábitos de estilo de vida saludables. Esto es algo bueno para cualquier persona, incluso si adelgazar no es la principal meta.

Tener el apoyo de los amigos y la familia también puede ayudar a que su hijo baje de peso.

CAMBIAR EL ESTILO DE VIDA DE SU HIJO

Comer una dieta balanceada significa que su hijo consume los tipos y cantidades correctas de alimentos y bebidas para mantener su cuerpo saludable.

  • Conozca los tamaños de las porciones para la edad de su hijo, de manera que este obtenga la suficiente nutrición sin comer en exceso.
  • Compre alimentos saludables y manténgalos disponibles para su hijo.
  • Escoja una variedad de alimentos saludables de cada uno de los grupos de alimentos y coma alimentos de cada grupo en cada comida.
  • Aprenda más respecto a comer saludable y salir a comer.
  • Escoger refrigerios y bebidas saludables para sus hijos es importante.
  • Las frutas y las verduras son buenas opciones para los refrigerios saludables. Están llenas de vitaminas y son bajas en calorías y grasa. Algunas galletas y quesos también son buenos refrigerios.
  • Reduzca los refrigerios de comida chatarra como patatas fritas, dulces, pasteles, galletas y helado. La mejor manera de evitar que los niños consuman comida chatarra u otros refrigerios malsanos es no tener estos alimentos en su casa.
  • Evite las gaseosas, las bebidas para deportistas y las aguas saborizadas, sobre todo las que vienen preparadas con azúcar o jarabe de maíz. Estas bebidas son ricas en calorías y pueden llevar al aumento de peso. De ser necesario, escoja bebidas con edulcorantes artificiales (sintéticos).

Cerciórese de que los niños tengan la oportunidad de involucrarse en actividad física sana todos los días.

  • Los expertos recomiendan que los niños hagan 60 minutos de actividad moderada todos los días. Actividad moderada significa que usted respira más profundamente que al estar en reposo y que su corazón palpita más rápido de lo normal. 
  • Si su hijo no es un atleta, encuentre maneras de motivarlo a ser más activo.
  • Estimule a los niños a jugar, correr, montar en bicicleta y practicar deportes durante su tiempo libre.
  • Los niños no deben ver más de dos horas de televisión al día.

EN QUÉ MÁS PENSAR

Hable con su médico antes de darle al niño suplementos o fitoterapia para bajar de peso. Muchas afirmaciones hechas por estos productos no son ciertas y algunos suplementos pueden tener efectos secundarios graves.

Los medicamentos para bajar de peso no se recomiendan para la mayoría de los niños.

La semaglutida (Wegovy) como una inyección semanal fue aprobada por la FDA en enero de 2023 para tratar la obesidad en niños mayores de 12 años con un IMC inicial mayor del 95.o percentil; o con sobrepeso (un IMC mayor al 85.o percentil y por lo menos una enfermedad coexistente relacionada al peso)

La cirugía bariátrica se está realizando actualmente en algunos niños, pero solo después de que completan su crecimiento.

Posibles complicaciones

Un niño que tenga sobrepeso u obesidad es más propenso a tener sobrepeso u obesidad como adulto. Los niños con obesidad ahora están desarrollando problemas de salud que solían verse solo en los adultos. Cuando estos problemas empiezan en la niñez, se vuelven con frecuencia más graves cuando el niño se convierte en un adulto.

Los niños con obesidad están en riesgo de presentar estos problemas de salud:

  • Glucosa (azúcar) alta en la sangre o diabetes.
  • Presión arterial alta (hipertensión).
  • Colesterol y triglicéridos elevados en la sangre (dislipidemia o grasas elevadas en la sangre).
  • Ataques cardíacos debido a cardiopatía coronaria, insuficiencia cardíaca congestiva y accidente cerebrovascular posteriormente en la vida.
  • Problemas óseos y articulares: más peso ejerce presión en los huesos y las articulaciones. Esto puede llevar a osteoartritis, una enfermedad que causa dolor y rigidez articular.
  • Detención de la respiración durante el sueño (apnea del sueño). Esto puede causar fatiga diurna o somnolencia, atención deficiente y problemas en el trabajo.

Las niñas con obesidad son más propensas a no tener períodos menstruales regulares.

Los niños con obesidad con frecuencia tienen baja autoestima. Ellos son más propensos a ser fastidiados o intimidados, y pueden tener dificultad para hacer amigos.

LEUCEMIA INFANTIL

Leucemia Infantil





Introducción

¿Qué es la leucemia?

Se conoce como leucemia al cáncer de las células sanguíneas. La leucemia comienza en los tejidos que forman la sangre, como la médula ósea. Su médula ósea produce células que se convertirán en glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas. Cada tipo de célula tiene un trabajo diferente:

  • Los glóbulos blancos ayudan a su cuerpo a combatir las infecciones
  • Los glóbulos rojos transportan oxígeno desde sus pulmones a sus tejidos y órganos
  • Las plaquetas ayudan a formar coágulos para detener el sangrado

Cuando tiene leucemia, su médula ósea produce una gran cantidad de células anormales. Este problema afecta con mayor frecuencia a los glóbulos blancos. Estas células anormales se acumulan en la médula ósea y la sangre, desplazando a las células sanguíneas sanas y dificultando que las células y la sangre hagan su trabajo.

¿Cuáles son los tipos de leucemia en los niños?

Existen diferentes tipos de leucemia. Algunos son agudos (de crecimiento rápido). Por lo general, empeoran rápidamente si no se tratan. La mayoría de las leucemias infantiles son agudas:

  • Leucemia linfocítica aguda (LLA): Es el tipo de leucemia más común en los niños y el cáncer en los niños más común. En la leucemia linfocítica aguda, la médula ósea produce demasiados linfocitos, un tipo de glóbulo blanco
  • Leucemia mieloide aguda (LMA): Ocurre cuando la médula ósea produce mieloblastos anormales (un tipo de glóbulo blanco), glóbulos rojos o plaquetas

Otros tipos de leucemia son crónicos (de crecimiento lento). Por lo general, empeoran durante un período de tiempo más prolongado. Son raros en niños:

  • Leucemia linfocítica crónica (LLC): La médula ósea produce linfocitos anormales (un tipo de glóbulo blanco). Es más común en adolescentes que en niños
  • Leucemia mieloide crónica (LMC): La médula ósea produce granulocitos anormales (un tipo de glóbulo blanco). Es muy raro en los niños

Hay algunos otros tipos raros de leucemia en los niños, incluyendo leucemia mielomonocítica juvenil (LMMJ).

¿Qué causa la leucemia en los niños?

La leucemia ocurre cuando hay cambios en el material genético (ADN) de las células de la médula ósea. No se conoce la causa de estos cambios genéticos. Sin embargo, existen ciertos factores que aumentan el riesgo de leucemia infantil.

¿Quién está en mayor riesgo de padecer leucemia en niños?

Los factores que aumentan el riesgo de leucemia infantil incluyen:

  • Tener un hermano o hermana con leucemia, especialmente un gemelo
  • Tratamiento anterior con quimioterapia
  • Exposición a la radiación, incluyendo radioterapia
  • Tener ciertas afecciones genéticas, como:
    • Ataxia telangiectasia
    • Síndrome de Down
    • Anemia de Fanconi
    • Síndrome de Li-Fraumeni
    • Neurofibromatosis tipo 1

Existen otros factores que pueden aumentar el riesgo de tener uno o más de los tipos específicos de leucemia infantil.

¿Cuáles son los síntomas de la leucemia en los niños?

Algunos de los síntomas de la leucemia pueden incluir:

  • Sensación de cansancio
  • Fiebre o sudores nocturnos
  • Fácil aparición de moretones o sangrado
  • Pérdida de peso o del apetito
  • Petequias (pequeños puntos rojos debajo de la piel. Son causadas por sangrado)

Otros síntomas de leucemia pueden variar de un tipo a otro. Es posible que la leucemia crónica no cause síntomas al principio.

¿Cómo se diagnostica la leucemia en niños?

Su médico puede usar muchas herramientas para diagnosticar la leucemia:

  • Un examen físico
  • Historia clínica
  • Análisis de sangre, como un conteo sanguíneo completo
  • Pruebas de médula ósea: Hay dos tipos principales, aspiración de médula ósea y biopsia de médula ósea. Ambas pruebas implican la extracción de una muestra de médula ósea y hueso. Las muestras se envían a un laboratorio para su análisis
  • Pruebas genéticas para buscar cambios genéticos y cromosómicos

Una vez que se obtiene un diagnóstico de leucemia, se pueden realizar otras pruebas para ver si el cáncer se ha diseminado. Estos incluyen pruebas por imágenes y una punción lumbar, que es un procedimiento para recolectar y analizar el líquido cefalorraquídeo.

¿Cuáles son los tratamientos para la leucemia en niños?

Los tratamientos para la leucemia dependen del tipo de leucemia, la gravedad de la leucemia, la edad del niño y otros factores. Los posibles tratamientos pueden incluir:

  • Quimioterapia
  • Radioterapia
  • Quimioterapia con trasplante de células madre
  • Terapia dirigida: Utiliza medicamentos u otras sustancias que atacan células cancerosas específicas con menos daño a las células normales

A menudo, el tratamiento de la leucemia infantil tiene éxito. Sin embargo, los tratamientos pueden causar complicaciones en ese momento o más adelante en la vida. Los niños que sobreviven a la leucemia necesitarán seguimiento por el resto de sus vidas para vigilar y tratar cualquier complicación que puedan tener.

miércoles, 8 de julio de 2026

MARCHA EN PUNTILLAS

                                                           


  ¿QUÉ ES LA MARCHA EN PUNTILLAS?

La marcha de puntillas es el término utilizado para describir a los niños que caminan con ambos pies sin apoyar los talones.

Por lo general, el niño puede ponerse de pie y caminar con los talones apoyados si se le pide. Pero habitualmente camina y corre de puntillas.

¿Es común la marcha en puntillas?

La marcha de puntillas idiopática es frecuente en los niños especialmente cuando están aprendiendo a caminar, pero no se produce de forma continua, alterna momentos de caminar en puntillas y de caminar normal.

En la mayoría de los niños es un hábito y normalmente se resuelve espontáneamente durante los primeros 2-3 años.


¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se realiza excluyendo otras posibles afecciones como los problemas neurológicos, problemas de desarrollo y musculares.

La evaluación de la marcha de puntillas debe incluir una valoración exhaustiva de los antecedentes del nacimiento, los reflejos, el tono muscular, el equilibrio y la coordinación entre otros.

La marcha de puntillas no es dolorosa para el niño. Es beneficioso enseñarle que debe iniciar el apoyo con el talón. después apoyo del pie completo y por último la punta.


Riesgos de caminar de puntillas en la infancia

Si tu hijo evita apoyar los talones cuando camina, atento a su significado y a los efectos que pueda ocasionarles. Lo cierto es que muchos niños, al rededor del 5%, aprenden a caminar de puntillas, y la reacción habitual de la familia es tomarlo con humor. Sin embargo, es importante ser precavidos con esa manera de andar, ya que pueden tener efectos secundarios de salud.

Los niños que usan las puntas de los pies para moverse son más rápidos y ágiles, pero también soportan más inestabilidad. Sobre esto último, la doctora Beatriz Torcida nos explica que "mantener el pie siempre en esta posición, que es similar a la que tenemos en el útero materno, provoca un acortamiento de toda la musculatura del tren posterior de la pierna.


Cómo se aborda la marcha en puntillas

Para solucionarlo hay que ejercitarlo, tal como especifica nuestra experta: "Proponemos a los niños ejercicios adecuados articulados en forma de juegos que le permitan ir corrigiendo la postura para que apoyen toda la planta del pie y así prevenir daños futuros.

Eso sí , antes de indicar el tratamiento, es vital la valoración del especialista en podología, quien dispone de las herramientas necesarias para la evaluación del menor. Entre las pruebas que se realizan para estos casos se encuentran la exploración biomecánica y el estudio de la marcha, que son sencillas e indoloras. Después, se facilita un tratamiento ortopédico, junto a una serie de ejercicios que fortalecen la musculatura más débil.

Ejercicios:

-Hacer sentadillas sin despegar los talones del suelo.

                                          


-Caminar con los talones.

                                                    



-Estiramientos de gemelos y sóleos: es posible que exista contractura en los músculos de la pantorrilla.

                                                          


-Hacer equilibrios sobre la pierna con el pie completamente apoyado

                                                .



Primera visita al podólogo

Se recomienda a los 3 o 4 años, ya que a esa edad se encuentra definida la musculatura. Nuestra podóloga nos explica que " cuanto antes empecemos a tratarnos, menos tiempo tendremos que seguir y mucho más efectivo será. El diagnóstico precoz es esencial.

Además, las visitas anuales al podólogo permiten observar cómo evoluciona la pisada desde la infancia.