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domingo, 1 de marzo de 2026

DOLOR ABDOMINAL INFANTIL

 

Dolor abdominal en niños menores de 12 años

Casi todos los niños tienen dolor abdominal en un momento u otro. El dolor abdominal es el dolor en la zona del estómago o vientre. Puede darse en cualquier parte entre el pecho y la ingle.

La mayoría de las veces no es causado por un problema médico grave. Pero, algunas veces, el dolor abdominal puede ser una señal de algo grave. Aprenda cuándo debe buscar atención médica inmediatamente para su hijo con dolor abdominal.



Consideraciones

Cuando el niño se queje de dolor abdominal, trate de que su hijo se lo describa. Aquí están diferentes tipos de dolor:

  • Hay dolor generalizado o dolor en más de la mitad del abdomen. El niño puede presentar este tipo de dolor cuando tiene un virus estomacal, indigestión, gases o cuando está estreñido.
  • El dolor similar a un calambre probablemente se debe a gases y distensión. Con frecuencia, va seguido de diarrea. Normalmente no es grave.
  • El cólico es un dolor que viene en oleadas, por lo general comienza y termina repentinamente, y a menudo es intenso.
  • El dolor localizado es el que se encuentra solo en una zona del abdomen. El niño puede estar teniendo problemas con el apéndice, la vesícula biliar, una hernia (intestino retorcido), ovarios, testículos o el estómago (úlceras).

Si usted tiene un bebé o un niño pequeño, depende de usted darse cuenta de que tiene dolor. Sospeche un dolor abdominal si su hijo:

  • Está más irritable de lo habitual
  • Sube las piernas hacia el vientre
  • Está comiendo poco

Causas

Su hijo podría tener dolor abdominal por muchas razones. Puede ser difícil saber qué está pasando cuando su hijo tiene dolor abdominal. La mayoría de las veces, no hay nada realmente malo. Pero a veces, puede ser una señal de que hay algo grave y su hijo necesita atención médica.

Su hijo probablemente está teniendo dolor abdominal por algo que no es potencialmente mortal. Por ejemplo, su hijo puede tener:

  • Deglución de aire
  • Migraña abdominal
  • Cólico
  • Estreñimiento
  • Gases
  • Alergia o intolerancia alimentaria
  • Intoxicación alimentaria
  • Acidez gástrica o reflujo de ácido
  • Ingesta de césped o plantas
  • Mononucleosis ("mono")
  • Gastroenteritis viral
  • Amigdalitis estreptocócica
  • Dolor causado por ansiedad o depresión

Su hijo puede tener algo más grave si el dolor no mejora en 24 horas, empeora o se vuelve más frecuente. El dolor abdominal puede ser un signo de:

  • Intoxicación accidental
  • Apendicitis
  • Cálculos biliares
  • Hernia u otra torsión, obstrucción o bloqueo intestinal
  • Enfermedad intestinal inflamatoria (enfermedad de Crohn o colitis ulcerativa)
  • Invaginación intestinal causada cuando parte del intestino se mete dentro de sí mismo
  • Embarazo
  • Crisis por enfermedad drepanocítica
  • Úlcera estomacal
  • Tragar objetos extraños, especialmente monedas y otros objetos sólidos
  • Torsión de un ovario
  • Torsión testicular
  • Tumores o cáncer
  • Trastornos metabólicos hereditarios inusuales (como la acumulación anormal de proteínas y productos de la descomposición del azúcar)
  • Infecciones de las vías urinarias

Cuidados en el hogar

La mayoría de las veces, usted puede usar remedios caseros y esperar a que su hijo se mejore. Si usted está preocupado o el dolor de su hijo está empeorando o dura más de 24 horas, comuníquese con su médico.

Procure que su hijo se acueste en silencio para ver si desaparece el dolor abdominal.

Ofrézcale sorbos de agua u otros líquidos claros.

Sugiera que su hijo trate de defecar.

Evite los alimentos sólidos durante unas horas. A continuación, pruebe con cantidades pequeñas de alimentos suaves, como arroz, compota de manzana o galletas.

No le dé a su hijo alimentos o bebidas que puedan ser irritantes para el estómago. Evite:

  • La cafeína
  • Las bebidas carbonatadas
  • Los cítricos
  • Los productos lácteos
  • Los alimentos fritos o grasosos
  • Los alimentos ricos en grasa
  • Los productos del tomate

No le dé ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, paracetamol ni medicamentos similares sin antes consultarlo con el médico de su hijo.

Para prevenir muchos tipos de dolor abdominal:

  • Evite los alimentos grasos o grasosos.
  • Beba bastante agua todos los días.
  • Consuma comidas pequeñas con más frecuencia.
  • Haga ejercicio con regularidad.
  • Reduzca los alimentos que producen gases.
  • Asegúrese de que las comidas sean bien equilibradas y ricas en fibra. Coma muchas frutas y verduras.

Para disminuir el riesgo de intoxicación accidental o la ingesta de objetos extraños:

  • Mantenga todos los implementos de limpieza y materiales peligrosos en sus envases originales.
  • Almacene estos artículos peligrosos donde los bebés y los niños no puedan alcanzarlos.

No permita que los bebés y los niños pequeños jueguen con objetos que se puedan tragar fácilmente.

Cuándo contactar a un profesional médico

Comuníquese con su médico si el dolor abdominal no desaparece en 24 horas.

Busque ayuda médica de inmediato o llame al número local de emergencias si su hijo:

  • Es un bebé menor de 3 meses y tiene diarrea o vómitos
  • Está recibiendo actualmente tratamiento para el cáncer
  • No puede defecar, especialmente si su hijo también está vomitando
  • Está vomitando sangre o tiene sangre en las heces (especialmente si la sangre es de color marrón o negro oscuro alquitranado)
  • Presenta un dolor abdominal agudo y repentino
  • Presenta un vientre rígido y duro
  • Ha tenido una lesión reciente en el abdomen
  • Tiene dificultad para respirar

Comuníquese con su médico si su hijo tiene:

  • Dolor abdominal que dura 1 semana o más, incluso si es intermitente
  • Dolor abdominal que no mejora en 24 horas. Comuníquese con su proveedor si se está volviendo cada vez más intenso y frecuente o si su hijo presenta náuseas o vómitos
  • Una sensación de ardor al orinar
  • Diarrea por más de 2 días
  • Vómitos por más de 12 horas
  • Fiebre de más de 38ºC
  • Poco apetito por más de 2 días
  • Pérdida de peso inexplicable

ENCOPRESIS

 

Encopresis

Si un niño de más de 4 años ha sido entrenado para usar el baño, pero aún defeca y ensucia su ropa, esto se denomina encopresis. El niño puede o no estar haciendo esto a propósito.



Causas

El niño puede tener estreñimiento. Las heces son duras, secas y se atascan en el colon (lo que se denomina retención fecal). El niño luego evacua solo heces húmedas o casi líquidas que pasan alrededor de las heces duras. El escape de las heces puede ocurrir durante el día o la noche.

Otras causas pueden incluir:

  • El niño no recibió entrenamiento para ir al baño
  • El entrenamiento para ir al baño comenzó cuando el niño estaba demasiado pequeño
  • Problemas emocionales, como el trastorno de oposición desafiante o trastorno de conducta

Cualquiera que sea la causa, el niño puede sentir vergüenza, culpabilidad o pérdida de autoestima y puede ocultar señales de encopresis.

Factores que pueden aumentar el riesgo de encopresis incluyen:

  • Estreñimiento crónico
  • Nivel socioeconómico bajo

La encopresis es mucho más común en niños que en niñas. Tiende a desaparecer a medida que el niño crece.

Síntomas

Los síntomas pueden incluir cualquiera de los siguientes:

  • No ser capaz de retener las heces hasta llegar al baño (incontinencia intestinal)
  • Defecación en lugares inapropiados (como en la ropa del niño)
  • Mantener las defecaciones en secreto
  • Tener estreñimiento y heces duras
  • Algunas veces evacuación de heces muy grandes que pueden obstruir el baño
  • Pérdida del apetito
  • Retención de orina
  • Negarse a sentarse en el baño
  • Negarse a tomar medicamentos
  • Sensación de distensión o dolor abdominal

Pruebas y exámenes

Su médico puede sentir las heces atascadas en el recto del niño (retención fecal). Una radiografía del abdomen del niño puede mostrar las heces retenidas en el colon.

Su médico puede hacer un examen del sistema nervioso para buscar un problema de la médula espinal.

Otras pruebas pueden incluir:

  • Análisis de orina
  • Cultivo de orina
  • Pruebas de función tiroidea
  • Pruebas de detección de enfermedad celíaca
  • Examen para medir los niveles de calcio sérico
  • Examen de electrolitos en suero

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es:

  • Prevenir el estreñimiento
  • Mantener buenos hábitos de defecación

Lo mejor es que los padres apoyen en lugar de criticar o desanimar al niño.

Los tratamientos pueden incluir cualquiera de los siguientes:

  • Darle al niño laxantes o enemas para eliminar heces duras y secas.
  • Darle al niño ablandadores de heces, como hidróxido de magnesio, lactulosa o polvo de polietilenglicol como lo recomienda su proveedor.
  • Procurar que el niño consuma una dieta rica en fibra (frutas, verduras, productos de granos integrales) y que beba suficientes líquidos para mantener las heces blandas y cómodas.
  • Tomar aceite mineral saborizado por corto tiempo. Este solo es un tratamiento a corto plazo, porque el aceite mineral interfiere con la absorción del calcio y la vitamina D.
  • Acudir a un gastroenterólogo pediátrico cuando estos tratamientos no sean suficientes. Su gastroenterólogo puede utilizar la biorretroalimentación o enseñarles a los padres y al niño cómo manejar la encopresis.
  • Ver a un psicoterapeuta puede ayudarle al niño a enfrentar los sentimientos de vergüenza, culpabilidad o pérdida de autoestima.

En caso de una encopresis sin estreñimiento, el niño puede necesitar una evaluación psiquiátrica para encontrar la causa.

Expectativas (pronóstico)

La mayoría de los niños responden bien al tratamiento. La encopresis a menudo reaparece, por lo que algunos niños necesitan un tratamiento continuo.

Posibles complicaciones

Sin tratamiento, el niño podría desarrollar una baja autoestima y problemas para conseguir y conservar amigos. Otras complicaciones pueden incluir:

  • Estreñimiento crónico
  • Incontinencia urinaria

Cuándo contactar a un profesional médico

Comuníquese con su médico para concertar una cita si su hijo es mayor de 4 años y tiene encopresis.

Prevención

Para prevenir la encopresis:

  • Enseñe al niño a usar el baño cuando tenga la edad apropiada y de forma positiva.
  • Hable con su proveedor sobre cómo ayudar a su hijo si él muestra signos de estreñimiento, como heces duras, secas o poco frecuentes.

viernes, 6 de febrero de 2026

PIES PLANOS EN NIÑOS

                                                                

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       ¿ Qué son los pies planos?

Normalmente en tendemos por "pie plano" el que tiene una disminución de la altura del arco longitudinal plantar. En esta situación, el talón se desvía hacia fuera ( lo que llamamos "talo valgo"), la zona del arco plantar en el mediopie toca el suelo dando una apariencia de pie "hundido" y la parte más anterior del pie se coloca en supinación, es decir , con mayor apoyo de la parte interna.

En el niño existe básicamente dos tipos de pie plano, el pie plano flexible y el pie plano rígido.

-El pie plano flexible se caracteriza por ser un pie con una estructura esquelética normal pero con mucha flexibilidad en sus articulaciones. Por ello, cuando el niño se pone de pie y apoya su peso, el puente se hunde y el talón se desvía hacia fuera. Sin embargo, cuando lo hacemos poner de puntillas, vuelve a aparecer el puente y el talón se coloca corregido hacia adentro. El término flexible se refiere a la movilidad de las articulaciones del pie y su capacidad para corregir estos trastornos de alineación. Este es el tipo de pie más frecuente en el niño y se considera una situación de normalidad durante los primeros años de vida.


-El pie plano rígido se caracteriza porque existen uniones anómalas entre los huesos del pie. Ello provoca una deformidad, con menor altura del arco longitudinal y una desviación en valgo del talón. Cuando el niño se pone de puntillas, la postura del pie no cambia debido a que la movilidad está bloqueada por la unión entre los huesos. Existen dos tipos básicos de unión anómala, entre los huesos astrágalo y calcáneo o entre los huesos calcáneo y escafoides. La primera provoca un bloqueo mucho más rígido. Esta situación es definitiva y no cambia con la edad.


¿Cómo se forma el arco longitudinal del pie?


El arco longitudinal del pie se desarrolla de forma progresiva los primeros años de vida, alcanzando su máxima altura hacia la adolescencia.

Durante los 2-3 primeros años de vida el pie del niño tiene una apariencia de pie plano. Esto viene condicionado por su elasticidad y por el acúmulo de tejido adiposo en la zona interna de la planta del pie.

A partir de los 5 años el arco ya es aparente y seguirá aumentando de forma progresiva. En general las chicas suelen tener el arco algo más pronunciado que los chicos.

Sin embargo, existe un amplio rango de normalidad en cuanto a la altura del arco longitudinal.

De hecho, hasta el 20% de la población no llega nunca a desarrollar un arco longitudinal claro y presenta durante toda la vida unos pies planos flexibles indoloros y funcionales. Por eso, actualmente consideramos el pie plano flexible como una variante de la normalidad.

No conocemos cuál es el mecanismo exacto que determina que un pie desarrolle el arco longitudinal en mayor o menor medida.

No obstante, existen diferentes trabajos que demuestran la importancia de factores externos como el calzado. Estudios en países de desarrollo muestran una mayor presencia de pies planos entre los niños que usan zapatos que entre los que van descalzos. Parece que el hecho de ir descalzo favorece el desarrollo de la musculatura propia del pie. mientras que los calzados rígidos interfieren en este proceso. Por ello, actualmente se recomienda que el calzado del niño sea flexible.


¿Qué hay que hacer con un pie plano?


Básicamente hay que comprobar que se trate de un pie plano flexible y descartar el llamado pie plano rígido.

El médico debe realizar una completa exploración musculo-esquelética del niño con especial atención al tobillo y al pie.

En la exploración general debe valorarse si el niño presenta algún cuadro de hiperlaxitud ligamentosa que pueda contribuir al hundimiento" del pie en carga.

Es importante también estudiar el patrón angular y rotacional de las piernas y el patrón de marcha para descartar otros componentes de mala alineación esquelética.

Las dos maniobras básicas para comprobar que se trata de un pie plano flexible son el " jack test" y pedir al niño que se coloque de puntillas.


                                                    


                       El jack test consiste en extender el dedo gordo del pie. En un pie plano flexible esta maniobra hace aparecer un arco longitudinal interno.


Si la exploración es compatible con un pie flexible, normalmente no es necesario hacer estudios radiológicos.

Si por el contrario se trata de un pie plano rígido, probablemente habrá que realizar estudios por la imagen para determinar el tipo de malformación ósea subyacente.


¿Cual es el tratamiento más adecuado?

En general, el pie plano flexible no requiere tratamiento. Se trata de pies normales que evolucionarám espontáneamente hacia la mejoría de la alineación.

Conviene estimular el desarrollo de la musculatura propia del pie mediante ejercicios como caminar de puntillas, o más sencillo, caminar descalzo por casa.

Debemos evitar el uso de calzado rígido porque no permite un correcto desarrollo del pie.

No aconsejamos el uso de plantillas ni otro tipo de dispositivos o calzados ortopédico.

Las plantillas modifican el apoyo de la planta del pie en el momento que el niño pone le peso encima. sin embargo no se ha demostrado que tengan un efecto en corregir la altura del arco longitudinal interno ni ninguno de los otros trastornos de alineación del pie plano flexible.

Por el contrario, las plantillas contribuyen a que la suela del calzado sea más rígida y ello no favorece el desarrollo muscular del pie. También se ha comprobado que un porcentaje de los niños que utilizan plantillas pueden desarrollar trastornos de alineación del pie plano flexible.

Hoy dí8a sólo estarían indicadas en algunas afecciones del pie en las que se producen sobrecargas con aparición de callosidades y dolor.

Tampoco aconsejamos la corrección quirúrgica del pie plano flexible, porque lo consideramos un pie "normal" que mejorará con la edad y que no produce problemas dolorosos ni funcionales.

Existen diversas técnicas quirúrgicas que modifican la situación en la que articulan los huesos del pie, justo debajo del tobillo. En general consisten en colocar un soporte entre los huesos astrágalo y calcáneo con el objetivo de aumentar la altura del arco longitudinal interno.

En genera sólo indicamos la corrección quirúrgica en casos extremos, generalmente asociados a otros trastornos óseos y en pies dolorosos o con una deformidad progresiva.

En caso de pie plano rígido por uniones óseas anómalas, si es poco sintomático suele ser suficiente con tratamiento rehabilitador que revierta la contractura de la musculatura peronea. Si existen esguinces muy repetidos o dolor que no cede con tratamiento rehabilitador, se ha de plantear una cirugía de resección de la unión ósea anómala.