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lunes, 29 de noviembre de 2021


 EL CORDÓN UMBILICAL



¿QUÉ ES?

El cordón umbilical es la estructura mediante la cual el bebé está unido a su madre durante el embarazo. Se extiende desde el ombligo del feto hasta la placenta y está formado por vasos sanguíneos que son los que intercambian las sustancias entre la madre y el feto. Por ejemplo, a través del cordón umbilical llegan al feto los nutrientes y el oxígeno necesario para su desarrollo. Es de forma helicoidal, tiene una longitud aproximada de entre 50 a 56 centímetros y se forma entre la 5ª y la 12ª semana de gestación.

El cordón umbilical está formado por 2 arterias y una vena, y supone para el bebé la única vía para alimentarse y recibir sangre con altos niveles de oxígeno. Es la única conexión que existe entre el feto y la madre, por lo podríamos decir que representa la unión entre madre e hijo en su “máxima expresión”.


 


FUNCIONES DEL CORDÓN UMBILICAL 

Podríamos decir que las funciones más importantes que desempeña el cordón umbilical son: 

_ Respiración. Transporta el oxígeno necesario para el feto mediante la sangre.

_ Alimentación. Hace posible que los nutrientes de la placenta de la madre necesarios para su desarrollo lleguen hasta el feto.

_ Excreción. Es el encargado de expulsar los residuos de la alimentación y el dióxido de carbono de la respiración.

_ Depósito de células madre. Las células madre son células indiferenciadas, es decir, se pueden convertir en células de cualquier tipo, por lo que se pueden almacenar para utilizarlas posteriormente para tratar enfermedades como la leucemia, lesiones de médula, etc..

_ Transmisión de anticuerpos. Sobre todo al final del embarazo, la madre envía anticuerpos generados por su organismo hacia el feto, lo cual contribuye a que éste comience a generar su propio sistema inmunológico.

  

   CUIDADOS E HIGIENE DEL CORDÓN UMBILICAL.

En el momento del nacimiento es cuando comienzan los cuidados del cordón umbilical. Después del parto, el cordón se pinza y se corta con material estéril.

Hasta que el cordón umbilical cicatriza, los gérmenes habituales de la piel pueden ser causantes de una infección y es por ello que mantener las medidas higiénicas correctas para que se mantenga limpio y no se infecte, es algo muy importante.

A lo largo del tiempo, para la higiene del cordón umbilical se han utilizado muchos productos como pueden ser soluciones antisépticas (clorhexidina 4%, alcohol 70º, etc..) e incluso antibióticos tópicos.

Las últimas recomendaciones nos dicen que en aquellas situaciones en las que el parto y todo el proceso neonatal se desarrolla con unas buenas medidas de higiene, el uso de estos productos anteriormente citados no está demostrado que sean mejores para realizar el cuidado del cordón umbilical que un simple lavado con agua y jabón y su posterior secado correcto, e incluso podría entorpecer el proceso de secado del cordón de forma natural.



La forma de actuar a la hora de realizar el lavado del cordón, sería:

_  Realizar un buen lavado de manos antes de manejar el cordón.

_ Limpiar toda la zona del cordón desde la pinza hasta su inserción en el ombligo del bebé con agua tibia y jabón neutro, y después secarlo bien y a conciencia.

_ Enrollar una gasa limpia y seca alrededor del cordón nos va a ayudar a que se mantenga seco. Realizar el cambio de la gasa al mismo tiempo que los de pañal.

_ Cambiar el pañal del bebé siempre que esté mojado, pues la humedad puede contribuir a que se desarrolle infección en el cordón.

_ Deja que el muñón se caiga solo una vez esté lo suficientemente seco, evitando tirar de él.


SIGNOS DE ALARMA

Habría que consultar con el pediatra ante la aparición de algunos signos, como pueden ser:

- Inflamación de la zona del ombligo o que esté enrojecida.

- Que el cordón se vea húmedo y con secreción amarilla maloliente, podría indicarnos signos de infección

- Un pequeño sangrado en el cordón podemos considerarlo normal cuando éste se cae, o como consecuencia del roce con el pañal. Un sangrado abundante o excesivo nos puede indicar que algo no va bien.

- El cordón suele caerse entre la 1ª y la 3ª semana de vida (entre el 5º y 20 día aproximadamente). Un retraso posterior a esta 3ª semana podría indicarnos un problema subyacente como puede ser una infección o un trastorno del sistema inmunitario.



Bibliografía consultada 

- https://www.aeped.es; 

- https://www.medlineplus.gov;

sábado, 27 de noviembre de 2021

ASMA INFANTIL

 

Descripción general

En el asma infantil, los pulmones y las vías respiratorias se inflaman fácilmente al estar expuestos a ciertos desencadenantes, como inhalar polen o tener un resfriado u otra infección respiratoria. El asma infantil puede causar molestos síntomas diarios que interfieren con los juegos, la práctica de deportes, la escuela y el sueño del niño. En algunos niños, el asma no controlada puede causar peligrosos ataques de asma.

El asma infantil no es una enfermedad diferente al asma en los adultos, pero los niños enfrentan desafíos especiales. Esta afección es una de las principales causas de visitas al departamento de emergencia, hospitalizaciones y ausencia de la escuela.

Desafortunadamente, el asma infantil no se puede curar y los síntomas pueden continuar hasta la edad adulta. Pero, con el tratamiento adecuado, tú y tu hijo pueden controlar los síntomas y evitar el daño a los pulmones en fase de desarrollo

Síntomas

Los signos y los síntomas frecuentes del asma infantil incluyen:

  • Tos frecuente que empeora cuando tu hijo tiene una infección viral, se produce mientras tu hijo está dormido o se desencadena por ejercicio o aire frío
  • Un silbido o una sibilancia al espirar
  • Dificultad para respirar
  • Congestión u opresión torácica

El asma infantil también podría causar lo siguiente:

  • Problemas para dormir causados por dificultad para respirar, tos o silbido
  • Episodios de tos o silbido que empeoran con un resfrío o una gripe
  • Recuperación lenta de una infección respiratoria o bronquitis posterior a ella
  • Problemas para respirar que dificultan jugar o ejercitarse
  • Cansancio, que puede ser debido a dormir mal

Los signos y los síntomas del asma varían de un niño a otro y pueden empeorar o mejorar con el paso del tiempo. Tu hijo podría tener solo un indicio, como tos persistente o congestión en el pecho.

Puede ser difícil saber si los síntomas tu hijo se deben al asma. La sibilancia periódica o persistente al respirar y otros síntomas similares al asma pueden deberse a una bronquitis infecciosa o a otro problema respiratorio.

Cuándo consultar con el médico

Lleva a tu hijo a un médico si sospechas que podría tener asma. El tratamiento precoz ayudará a controlar los síntomas y posiblemente a evitar ataques de asma.

Pide una consulta con el médico de tu hijo si observas:

  • Tos constante, intermitente o que pareciera estar relacionada con la actividad física
  • Sibilancia o silbido cuando tu hijo respira
  • Dificultad para respirar o respiración rápida
  • Quejas por opresión en el pecho
  • Episodios repetidos de posible bronquitis o neumonía

Si tu hijo tiene asma, puede decir cosas como: "Mi pecho se siente raro" o "Estoy siempre tosiendo". Escucha la tos, que podría no despertar a tu hijo, cuando se duerme. El llanto, la risa, los gritos o las reacciones emocionales fuertes y el estrés también podrían desencadenar tos o silbido al respirar.

Si a tu hijo se le diagnostica asma, la creación de un plan para el asma puede ayudarlos a ti y a las demás personas que lo cuidan a supervisar los síntomas y saber qué hacer si se presenta un ataque de asma.

Cuándo buscar atención médica de urgencia

En casos graves, es posible que veas cómo el pecho y los costados del niño se meten hacia adentro mientras se esfuerza por respirar. El niño podría sufrir un aumento en los latidos del corazón, sudor excesivo y dolor en el pecho. Busca atención de emergencia si tu hijo presenta los siguientes síntomas:

  • Debe detenerse a la mitad de una oración para recuperar el aliento.
  • Utiliza los músculos abdominales para respirar.
  • Dilata las fosas nasales cuando inhala.
  • Debe hacer tanto esfuerzo para respirar que el abdomen se hunde debajo de las costillas cuando inhala.

Incluso si a tu hijo se le diagnosticó asma, busca atención médica de inmediato si tiene problemas para respirar. Si bien los episodios de asma varían en gravedad, los ataques de asma pueden comenzar con tos, que luego se transforma en respiración sibilante y dificultad para respirar.

Causas

No se entiende por completo cuáles son las causas del asma infantil. Algunos factores que se consideran involucrados incluyen:

  • Tendencia heredada a desarrollar alergias
  • Padres con asma
  • Algunos tipos de infecciones en las vías respiratorias ocurridas a muy corta edad
  • Exposición a factores ambientales, como el humo del cigarrillo u otros contaminantes del aire

La mayor sensibilidad del sistema inmunitario produce inflamación de los pulmones y las vías respiratorias y produce mucosidad al estar expuesto a ciertos desencadenantes. La reacción a los desencadenantes puede retrasarse, lo que dificulta su identificación. Los desencadenantes varían de un niño a otro y pueden incluir:

  • Infecciones virales, como un resfrío común
  • Exposición a contaminantes del aire, como el humo del tabaco
  • Alergias a los ácaros del polvo, la caspa de las mascotas, el polen o el moho
  • Actividad física
  • Cambios climáticos o aire frío

A veces, los síntomas del asma ocurren sin desencadenantes aparentes.

Factores de riesgo

Los factores que podrían aumentar la probabilidad de desarrollar asma en tu hijo incluyen los siguientes:

  • Exposición al humo del tabaco, incluso antes del nacimiento
  • Reacciones alérgicas previas, incluso reacciones de la piel, alergia a alimentos o fiebre del heno (rinitis alérgica)
  • Antecedentes familiares de asma o alergias
  • Vivir en una zona donde hay contaminación alta
  • Obesidad
  • Afecciones respiratorias, como goteo o congestión nasal (rinitis), senos paranasales inflamados (sinusitis) o neumonía
  • Acidez estomacal (enfermedad de reflujo gastroesofágico o ERGE)
  • Ser de sexo masculino
  • Ser afroamericano o portorriqueño

Complicaciones

El asma puede provocar diversas complicaciones, entre ellas:

  • Ataques de asma graves que requieren tratamiento de emergencia o atención hospitalaria
  • Deterioro permanente de la función pulmonar
  • Perder días de clases o atrasarse en la escuela
  • Dormir mal y cansancio
  • Síntomas que interfieren con los juegos, la práctica de deportes u otras actividades

Prevención

La planificación cuidadosa y evitar los desencadenantes del asma son las mejores maneras de prevenir los ataques de asma.

  • Limita tu exposición a los desencadenantes del asma. Ayuda a tu hijo a evitar los alérgenos e irritantes que desencadenan los síntomas del asma.
  • No permitas que nadie fume cerca de tu hijo. La exposición al humo del tabaco durante la infancia es un fuerte factor de riesgo para el asma infantil, así como un desencadenante frecuente de los ataques de asma.
  • Alienta a tu hijo a mantenerse activo. Mientras el asma de tu hijo esté bien controlado, la actividad física regular puede ayudar a los pulmones a funcionar de manera más eficiente.
  • Consulta al médico cuando sea necesario. Realiza controles periódicos. No ignores signos de que el asma de tu hijo pueda estar mal controlado, como ser, que necesite usar un inhalador para alivio rápido con mucha frecuencia.

    El asma cambia con el paso del tiempo. La consulta al médico de tu hijo puede ayudarte a realizar los ajustes de tratamiento necesarios para mantener los síntomas bajo control.

  • Ayuda a tu hijo a mantener un peso saludable. El sobrepeso puede empeorar los síntomas del asma y pone a tu hijo en riesgo de tener otros problemas de salud.
  • Mantén la acidez estomacal bajo control. El reflujo ácido o acidez estomacal grave (enfermedad por reflujo gastroesofágico) podría empeorar los síntomas de asma de tu hijo. Quizás necesite medicamentos de venta libre o con receta médica para controlar el reflujo de ácido

miércoles, 10 de noviembre de 2021

ENFERMEDAD BOCA MANOS PIES

 

DEFINICIÓN

La enfermedad boca-mano-pie es una infección generalmente benigna de causa vírica.

Se suelen dar casos durante todo el año, pero es típico en la época de otoño.

Por lo general, afecta a niños pequeños (menores de 5 años) pero también podría aparecer también en mayores (y adultos). Su incidencia máxima está entre 1-3 años de edad y se propaga rápidamente en las escuelas y guarderías.

Generalmente es un proceso leve y sin secuelas que se resuelve sin necesidad de tratamiento en 7-10 días.

Virus que la causan

Es causada por virus que pertenecen a la familia de los enterovirus. 

  • Virus coxsackie A16: es generalmente la causa más común de la enfermedad en los Estados Unidos
  • Virus Coxsackie A6: también puede causar la enfermedad y los síntomas pueden ser más graves
  •  Enterovirus 71 (EV-A71): se ha asociado con casos y brotes en el este y el sureste de Asia. Aunque es raro, ha sido asociado a enfermedades más graves, como la encefalitis (inflamación del cerebro).

Hay varias especies de virus que causan la enfermedad, por lo tanto, aunque el niño la haya pasado, se puede contraer la enfermedad de nuevo por otro virus diferente.

CONTAGIO

Se contagia fácilmente:

- Contagio directo (persona-persona) por vía aérea (a través de secreciones de nariz y boca o gotitas que se emiten al toser) y fecal-oral (contacto con heces y luego tocarse los ojos, la nariz o la boca). También a través de las lesiones (el líquido de las ampollas o las costras).

- Contagio indirecto a través de objetos y superficies contaminadas (pañuelos, juguetes, mesas…) y luego tocarse los ojos, la nariz o la boca.

Raramente, también se pueden contraer los virus al tragar aguas recreativas, como el agua de las piscinas. Esto puede suceder si el agua no está adecuadamente tratada con cloro y se contamina con las heces de una persona que tenga la enfermedad.

Para prevenirlo:

  •        Lavarse las manos de forma frecuente
  •         Desinfectar correctamente las superficies y objetos que hayan estado en contacto.

No existe una vacuna específica contra estos virus.

La enfermedad es más contagiosa al principio de la infección (durante la primera semana). Las personas a veces pueden transmitir el virus a los demás durante días o semanas después de que los síntomas hayan desaparecido o si no tienen ningún síntoma, ya que el virus permanece en las heces o en las vías respiratorias varias semanas después de padecer la enfermedad.

SÍNTOMAS:

Intensidad variable (desde muy llamativo y extenso hasta incluso desapercibido o asintomático.

  •     Lesiones cutáneas: Pequeñas vesículas/ampollas especialmente por fuera y dentro de la boca (paladar, encías, lengua), palmas de las manos, plantas de los pies y nalgas que desaparecen en 7-10 días sin dejar cicatriz. Comienzan como puntos rojos planos que, a veces, se convierten en pequeñas ampollas. El líquido de las ampollas y las costras resultantes que se forman cuando las ampollas sanan puede contener el virus que causa la enfermedad de manos, pies y boca. Se debe mantener las ampollas o las costras limpias y evitar tocarlas.
  •          Aftas/llagas en la boca, dolorosas (herpangina). Suelen aparecer uno o dos días después de que haya comenzado la fiebre. Estas llagas generalmente empiezan con pequeños puntos rojos, frecuentemente en la parte de atrás de la boca, que luego se convierten en ampollas, y pueden volverse dolorosas. Son signos que indican que tragar podría ser doloroso para el niño dejar de comer o beber, babear más de lo habitual, querer beber solamente líquidos fríos.
  •          Fiebre variable (suele durar 2-3 días) y malestar general.
  •      Disminución del apetito y dolor de garganta debido a las lesiones de la boca, que suelen ser muy dolorosas y molestas.
  •         En ocasiones, 4-6 semanas después de la infección, hay un desprendimiento con pérdida de las uñas (onicomadesis). Se trataría de algo normal, volverían a crecer sin hacer nada.

Síntomas de alarma con los que consultar:

  •           No quiere comer (pero sobre todo no quiere beber) debido al dolor de las llagas bucales
  •           Si hay síntomas de deshidratación (orina oscura, orinar poco, llanto sin lágrimas, mucosas secas…)
  •           Si está muy irritable, decaído incluso cuando no tiene fiebre
  •           La fiebre alta se prolonga más de 3 días
  •           El niño tiene el sistema inmunológico debilitado (la capacidad del cuerpo de combatir microbios y enfermedades).
  •           Los síntomas son severos.
  •           Los síntomas no mejoran después de 10 días
  •           Si el niño es muy pequeño, especialmente si tiene menos de 6 meses.
  •           Mal estado general

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico se determinará examinando al paciente y considerando:

-          -    La edad del paciente

-          -    Los síntomas del paciente

-          -    El aspecto de las erupciones cutáneas y de las llagas de la boca

A veces, se pueden recolectar muestras de la garganta, las ampollas o las heces del paciente y enviarlas a un laboratorio para su análisis y determinar si contienen el virus.

TRATAMIENTO

Se cura sin necesidad de medicación. No existe un tratamiento curativo específico. Es producido por un virus, por lo que no se puede curar con antibiótico. El tratamiento está dirigido a aliviar los síntomas.

Si tiene dolor, malestar o fiebre, paracetamol y/o ibuprofeno

La hidratación oral frecuente es lo más importante para prevenir la deshidratación.

Mantener las manos limpias y las uñas cortas, para evitar sobreinfección por rascado de las heridas.

En caso de picor intenso, antihistamínico puntual.

Para las aftas bucales:

  •           Evitar alimentos calientes, ácidos, picantes, salados. Ofrecer alimentación sin forzar.
  •           Mejor alimentos fresquitos
  •           Geles/sprays para aliviar si mucho dolor

COMPLICACIONES

Las complicaciones suelen ser excepcionales, pero deberás acudir al pediatra en caso de mala evolución del cuadro:

  •           Deshidratación: Algunas personas, especialmente los niños pequeños, pueden deshidratarse si tienen ampollas dolorosas en la boca que no les permiten tragar suficientes líquidos. Los padres pueden prevenir la deshidratación asegurándose de que los niños beban suficientes líquidos.
  •           Pérdida de las uñas de las manos y los pies. Muy raramente, las personas pueden perder las uñas de las manos y los pies después de haber tenido la enfermedad. La mayoría de los casos notificados de pérdida de las uñas son en niños. En estos casos reportados, la persona generalmente perdió la uña unas pocas semanas después de enfermarse. Por lo general, la uña creció otra vez por sí sola. Sin embargo, no hay evidencia de que la enfermedad sea la causa de la pérdida de las uñas.
  •           Meningitis viral. Aunque es muy raro, una pequeña cantidad de personas con la enfermedad desarrollan meningitis viral. Esta enfermedad causa fiebre, dolor de cabeza, rigidez en el cuello o dolor de espalda, y puede requerir la hospitalización de la persona infectada durante unos días.
  •           Encefalitis o parálisis. En muy raras ocasiones, una pequeña cantidad de personas con la enfermedad contrae encefalitis (inflamación del cerebro) o parálisis (no pueden mover partes del cuerpo). Esto es extremadamente raro.

COLEGIO

Con respecto al tema de llevar o no al niño al colegio, existe mucha controversia.

Según la Asociación Española de Pediatría, no llevar al niño al colegio resulta ineficaz para reducir la transmisión porque son contagiosos desde antes de mostrar síntomas y hasta mucho tiempo después. Es común la infección asintomática y la posible transmisión del virus antes del comienzo de los síntomas, lo que limita la efectividad de la exclusión y dificulta la disminución de su transmisión. Por ello, el pequeño podría ir al colegio si no tiene fiebre, se encuentra bien y las lesiones de la boca le permiten comer.

Hay otras fuentes oficiales que, sin embargo, señalan que los niños deben quedarse en casa mientras tengan síntomas.

FUENTES: 

- Asociación Española de Pediatría

- Centres for Disease Control and Prevention 

- WHO

- Artículos científicos